jueves 11 de diciembre de 2008

Besar a la mujer más bella del mundo


"Besar a la mujer más bella del mundo" es una de las acciones que aparecen en la lista que Jack Nicholson y Morgan Freeman confeccionan en la entrañable película: "Ahora o nunca" (The bucket list). Esas cosas que a uno le gustaría hacer antes de morir...


En el momento de confeccionar la lista, las más bellas y exuberantes actrices y modelos se pasaba por al mente de ambos protagonistas, para ser la mujer besada. Era, sin duda, un difícil reto que se habían propuesto conseguir.


Sin embargo, lo que no se imaginaban nuestros protagonistas, es el cambio de significado que tomaría aquel deseo formulado, algo frívolo en un principio. Aparece aquí la importancia de lo personal, de lo nuestro, de lo relativo, de darse cuenta de que la felicidad está en nuestras pequeñas cosas, en esas que para nosotros sí son importantes, aunque no pertenezcan a la lista de las supuestas cosas importantes para la gran mayoría.

Veamos, cómo fue ese cambio.


Finalmente, aquella “mujer más bella del mundo”, resultó ser una linda niña de 9 años, pero no una niña cualquiera, no; era una nieta, que por circunstancias ajenas a ella, aún no conocía a su abuelo. Nieta y abuelo se funden en un emotivo beso, tras el cuál, el abuelo entendió el verdadero significado de aquellas palabras. Dándose cuenta de que lo importante, es el valor que cada un@ le asignemos a las mismas, que lo extraordinario es hacerlas nuestras y reales. Que la felicidad, como ente abstracto no existe, que fuera de contexto no tiene significado, que cuando cobra verdaderamente significado es cuando se personifica, cuando encuentras con quién compartirla, cuando puedes sentirla y cuando puedes reflejarla en tus acciones.


No existen afirmaciones universales que se pueden aplicar a todo el mundo, cada uno tenemos nuestra genuina y única forma de conseguir ese pedazo de felicidad que nos corresponde...ahora o nunca.


"Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro". James van Praagh