martes 22 de abril de 2008

Tin, tin, tin…agita tu varita mágica


Saber que somos responsables de nuestros actos es algo que aprendimos en nuestra adolescencia, pero descubrir que también somos responsables de más del 80% de nuestros sentimientos, puede ser un poderoso descubrimiento que aún dándonos la satisfacción de controlarnos, nos negamos a descubrir.


¿Te imaginas que al escuchar de boca de tu herman@ palabras desagradables para descalificarte, pudieras poseer una varita mágica para decidir si queremos o no que esas palabras nos ofendan? El gran descubrimiento que hoy te acercamos es, que tú posees esa varita mágica! Sí, quizá sea difícil descubrirla, ya que normalmente, solemos llamarla simplemente, mente.


Afirmar que el que se ofende lo hace por decisión propia es concedernos a nosotr@s mism@s esa varita mágica. Tú eres el que decide si quieres que ese algo o alguien te haga sentir mal. Puedes decidir tomarte muy en serio sus palabras o sus actos y enfadarte muchísimo, ofenderte, sentirte desgraciado y tremendamente triste, o por el contrario, puedes agitar tu varita mágica, reconocer que esas sentencias negativas son sólo opiniones, que tú no compartes y que no vas a dar mayor importancia. No quieres gastar energía en pasarlo mal y justo ahí, decides no ofenderte. Inteligente postura.


Para agitar esa varita mágica en Corduras y Locuras, nos hemos apoyado en un brillante libro Más Platón y menos Prozac de Lou Marinoff, del que merece la pena ir desgranando (lo haremos en otras entradas) alguna que otra joyita de pensamiento filosófico.


Prueba a agitar tu varita contra las ofensas, o al menos, lo que tú pensabas que eran ofensas, y cuéntanoslo!

miércoles 9 de abril de 2008

La buena acción de hoy


En una entrada del mes de enero hablábamos de pequeños placeres, grandes momentos. Esos instantes diarios que nos dedicábamos a nosotr@s y de los que disfrutábamos de manera especial.


Hoy también queremos hablar de grandes momentos diarios, pero que acontecen por pequeños gestos. La idea es esforzarnos por identificar ese gesto del día de hoy, esa frase, esa mueca, esa conversación o esa sonrisa que has regalado a alguien con quien has compartido parte del día de hoy y que, simplemente o precisamente por eso, se va a convertir en tu buena acción del día.


Pero no queremos, con esto, que nos tachen de pretencios@s ni queremos convertirnos en los ciudadan@s ejemplares, que va, simplemente nos basta con recordar para nosotr@s mism@s un momento del día en el que nos sorprendamos habiendo hecho, de alguna manera, la vida, si no más fácil, sí un poquito más agradable al que nos rodea.


Al salir de la ducha, mientras nos peinamos mirándonos al espejo, en al cama justo antes de quedarte dormid@...cualquier momento es bueno para convencerte de que hoy ha merecido la pena!


A menudo, oímos eso de que la felicidad no es más que un cúmulo de pequeñas cosas que nos agradan y frecuentemente nos preguntamos cuáles son las pequeñas cosas que forman parte de ese todo tan complejo que es la felicidad. Pues bien, estas acciones cotidianas que nos hacen sentirnos bien con nosotr@s mism@s, sin duda, contribuyen muy positivamente a formar esa felicidad.


Y es verdad, desde Corduras y Locuras, también te lo recordamos, la felicidad depende de ti mism@ mucho más de los que nos empeñamos en creer ya que:


Sólo puede ser feliz siempre, el que sepa ser feliz con todo.

Confucio, filósofo chino


Mientras leías esta entrada, ¿has reconocido ya tu acción buena del día? ¿No? No te preocupes, mañana tienes otra gran oportunidad para conseguirlo. Carpe diem.