lunes 28 de enero de 2008

Un poquito de ambición sí, pero...


Como con todas las cosas, la ambición puede ser buena si la tenemos en su “justa medida”. Esa “justa medida” es la que cada uno de nosotros tenemos que aprender a cuantificar.

No podemos negar, que la ambición es un gran estimulante a la hora de conseguir esos objetivos, esos propósitos del nuevo año que describíamos recientemente. También es un buen apoyo de superación en el día a día, para ser el mejor en el trabajo o la mejor persona en las relaciones con los demás. Sin embargo, la ambición no racional, el ansia por tener siempre más, fácilmente nos llevará a un estado de desesperación que nos impedirá disfrutar de lo que ya tenemos. En este punto, la ambición deja de ser un estimulante, para convertirse en una gran barrera hacia la felicidad.

De nuevo, Jorge Bucay, sabe interpretar este estado negativo que produce la ambición a la perfección. Por ello, en su sabio cuento El círculo del noventa y nueve, nos demuestra la insatisfacción que puede llegar a experimentar hasta el hombre más feliz, si se le somete a una situación extrema en la que, aún reconociendo que se ha ganado mucho, mucho, quizá demasiado, más de lo que nunca antes podías ni imaginar…siente la necesidad de que aún se podría ganar más. Esta absurda ambición es la que tenemos que saber evitar, y ya no tanto para llegar a ser felices sino para dejar de ser infelices.

Os dejamos una última reflexión para esta semana, muy inteligente:

No hace falta tener todo lo que uno quiere,
sino querer todo lo que uno tiene.

lunes 21 de enero de 2008

Pequeños momentos, grandes placeres


Caminar en un día soleado, escuchar la lluvia desde una ventana, saborear una exquisita comida, el olor de las flores recién cortadas…

Estas acciones cotidianas son verdaderos momentos de placer para nosotros. Es fascinante describir esos instantes diarios que nos agradan y nos reconfortan; y lo más importante, forman parte de nuestro día a día. De esta manera, si conseguimos llenar el día de esos pequeños placeres, conseguiremos un claro bienestar con nosotros mismos y un mejor humor de cara a los demás.

Hablando con un buen amigo, Jaime, me comentaba que llevaba unos días sintiéndose apático y bastante aburrido, su día a día era monótono. Le invitamos a hacer un sencillo ejercicio, que reflexionara sobre sus acciones diarias, y, sin cambiar ninguna de ellas, cambiara el enfoque de las mismas, la manera de observarlas.

Esta observación te lleva a pensar todo aquello que te da placer, que te hacer sentir bien. La enumeración, que empezó siendo tímida, se convirtió en una animada conversación. Situaciones que parecían rutinarias, se convertían en detalles placenteros. Y así compartimos el olor de la ropa limpia en el armario, una ducha de agua caliente, los diez minutos de lectura de esa novela fantástica justo antes de quedarse dormido, el olor de esas tostadas recién hechas, el vasito de vino en la comida…

Es curioso que, al principio del ejercicio, a Jaime sólo le salieron cinco pequeños momentos. Sin embargo, cuando le pedí que repitiera el ejercicio de nuevo, esta vez tranquilamente, anotándolos en un papel, le salieron más de 70 grandes placeres! ¿Te parece increíble? ¿Cuántos crees que te saldrían a ti si hicieras el ejercicio? Tienes toda una semana para ser consciente de todos ellos y toda una vida para disfrutarlos. Te aseguro que te saldrán más grandes placeres diarios de los estás pensando.

lunes 14 de enero de 2008

Los propósitos del nuevo año


14, ya son los días de éste, recién estrenado, 2008. Es curioso, pero los primeros días de cada año, es una época en la que se mezclan sensaciones enfrentadas. La mayoría de nosotros formulamos nuestros propósitos para el año nuevo con mucha ilusión; sin embargo, también nos acompaña la sombra al reconocer que ésta, por ejemplo, ‘ya es la tercera vez que intento lo mismo’, o al decirnos ‘no voy a ser capaz de conseguirlo’.Por lo que un fuerte sentimiento de frustración nos impide formular los nuevos propósitos, o lo que es peor, continuar o comenzar a desarrollarlos.

Por el momento, empecemos por plantearnos metas posibles, objetivos reales (eso sí, que nadie se olvide de sus sueños que esos también los tenemos que tener siempre presentes). Regálate 20 minutos, 40 o…toda una tarde, lo que necesites para que tú junto con tu creatividad e ilusión, defináis las metas del 2008. Lo más importante, una meta propuesta, siempre tenemos que verla como lo que es, un objetivo por el que luchar, un itinerario al que dirigir nuestros esfuerzos y una manera de actuar firmemente para conseguirlo. Y sin caer en el error de que una frustración anterior, nos limite las ganas, fuerza e ilusión para conseguirlo. Como también mencionábamos la pasada semana, no queremos negar lo que nos hace daño, sino que seamos conscientes de ese lado negativo para afrontarlo, y lo que es mejor aún, para aprovecharlo.


Una buena práctica, es analizar las causas que nos han impedido alcanzar nuestro tan ansiado objetivo, para ello, podemos coger lápiz y papel y enumerar esas “barreras”. Seguramente, en nuestra lista aparezcan elementos ajenos a nosotros, como la falta de tiempo o el dinero, y también es fácil enumerar como barrera a nuestr@ herman@ pequeñ@ o aquel compañero de trabajo que nos hace el día a día insoportable. Pero no nos olvidemos de la mayor barrera: nosotros mismos y nuestros hechos pasados.

Sabemos que no nos ayuda pensar que, porque no pudimos lograrlo una vez, ya no vamos a poder hacerlo nunca. Las situaciones cambian y las personas, afortunadamente, nos vamos enriqueciendo día a día. Y el ‘no pude’ tenemos que convertirlo en el ‘tengo una nueva oportunidad para intentarlo’. Os invito a que disfrutéis de un entrañable cuento de Jorge Bucay, El elefante encadenado, en el que un gran elefante de fuerza considerable, permanecía atado a un minúsculo pedazo de madera, por el simple hecho de que una vez lo intentó (siendo muy pequeño y sin apenas fuerza) y no lo consiguió.

¿Qué no hemos conseguido lo que queríamos? Vale, es cierto, pero no nos vamos a quedar ahí, vamos a eliminar esas barreras y lo volveremos a intentar. ¿Y si sólo era un minúsculo pedazo de madera?

martes 8 de enero de 2008

Comienza el 2008

En medio de infinidad de 'Felices Navidades' y 'Felices Años', mi amiga Laura me contaba la sensación de tristeza que había experimentado durante los primeros compases de este nuevo 2008. Todo ocurrió precisamente durante las campanadas, lo que empezó con gran ilusión pensando en un deseo por cada uva que iba tomando: 1- Que este año formemos una familia, 2 – Que mis padres sigan bien de salud y tan unidos como hasta ahora, 3 – Que a Oscar se le solucione ese pequeño problemilla en el trabajo…, se convirtió en una gran pena tras la novena campanada. Signos de tristeza empezaron a dibujarse en su rostro, ¡no era posible que se le hubieran terminado los deseos!, ya no era capaz de pensar en ninguno más.



Esta sensación de insatisfacción que Laura se provoca de forma irracional es una de las grandes amenazas negativas de nuestra propia mente, ¿por qué nos disgustamos por no formular los 3 últimos deseos en vez de alegrarnos por los otros 9 ya formulados? ¿Por qué nos creemos que seremos más felices con 12 deseos mediocres que con nuestros 9 personalmente estupendos? Nos centramos por buscar el lado más negativo (y si no lo hubiera?) que nos está impidiendo disfrutar de todos los positivos del presente.



A mi, que me encanta descubrir citas célebres (te invito a que compartas con nosotr@s aquellas que a ti te gusten), se me viene a la mente la ya famosa frase de Tagore, “Si lloras por no poder ver el sol, las lágrimas te impedrán ver las estrellas.”
Hay mucho de cierto en esta frase, si nos esforzamos por indagar en lo raro, lo rebuscado o lo dañino, es justo lo que vamos a encontrar y sin darnos cuenta, esa facilidad de tener siempre presente todo lo malo, nos limita la capacidad de admirar y reconocer todo lo bueno.



Desde Corduras y Locuras te animamos no a que ignores el lado negativo de las cosas, pues existe y debemos también conocerlo, si no que te empujamos para no quedarnos sólo con esa parte que nos tortura y podamos analizarlo desde otro punto de vista: queremos ser capaces de ver las estrellas a pesar de no haber podido ver el sol.



Pues parece que ya tenemos el primer ejercicio para practicar durante este recién estrenado 2008. Feliz año para tod@s!