“Estoy pasando una tremenda crisis”. Es una de las frases típicas con la que justificamos nuestro carácter apático, nuestra nula motivación, e incluso nuestro mal genio. Error. Una vez más, decidimos caer en la mala costumbre de ver sólo el vaso medio vacío, sin darnos cuenta de que a la vez, también está medio lleno.
Afortunadamente, a Corduras y Locuras nos ha llegado un ejemplar de una, como la define su autor, fábula espiritual: El monje que vendió su Ferrari. En ella se puede encontrar un sin fin de enseñanzas de las que seguro comentaremos en alguna otra ocasión. Hoy nos quedamos con la acertada definición de la palabra crisis, según los chinos. Para estos orientales, crisis es una palabra compuesta por dos símbolos que representan peligro y oportunidad. Curioso. En Occidente, tendemos a fijarnos en el peligro, en el malestar que nos provoca la situación, en la ansiedad que sufrimos. Pero lo realmente innovador es descubrir, en medio de una crisis, de una amenaza, de un mal momento…esa oportunidad de mejora. Quizá es un buen momento para cambiar algún hábito, para empezar a hacer las cosas que salieron mal, de otro modo. Una vez más, tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos para no cegarnos con el peligro y dejar que la oportunidad se nos presente clara.
Qué sabios consejos nos vienen de Oriente! Lo curioso, es que aquí, nuestra exquisita tradición literaria y nuestro refranero, ya nos han ido inculcando eso de encontrar el lado bueno ante las adversidades, pero, quizá por no llegarlo a practicar, o por pensar que los refranes son herramientas obsoletas, nos olvidamos de nuestra entrañable forma de definir una crisis:
"No hay mal que por bien no venga"
Con este refrán como guía, piensa en alguna situación negativa que hayas sufrido recientemente o estés sufriendo justo ahora. Descubre esa puerta que siempre se abre cuando otra ya se cerró. Este es tu ejercicio para esta semana: por cada crisis que te aparezca, identifica dos nuevas oportunidades.
3 comentarios.:
Y aquí es cuando entra en escena la Madre Abadesa. Coge a María por banda y le dice que no puede esconderse en el convento, que hay que enfrentarse a los problemas, que no todo el mundo puede ser una buena monja, que hay muchas alegrías más allá de las tapias del convento y que cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Sonrisas y lágrimas
Una crisis puede ser el origen de cualquier cambio, y como tal, la fuente de inspiración para cualquier oportunidad de desarrollo personal o profesional.
Publicar un comentario en la entrada