El rotundo NO de la pasada semana ha traído de cabeza a más de uno. “Es una locura, no puedo decir no”, piensa Nines. “En más de una ocasión he tenido la certeza de que tenía que decir no, pero finalmente no lo he conseguido”, se lamenta Carlos.
No pasa absolutamente nada, son comportamientos racionales, sobre los que, algo tan importante como nuestra educación, nos ha guiado durante mucho tiempo. Vamos a comenzar por algo, no más sencillo, puesto que también tiene su dificultad y nos sigue costando demasiado, pero al menos, no tan políticamente incorrecto como el “decir no” puede parecer. Centrémonos en poder expresar claramente nuestra opinión, poder decir simplemente lo que pensamos.
¿Cuántas veces hemos ido a un restaurante y lo que nos han servido poco se parece a lo que esperábamos (comparado con la exquisita descripción que aparece en la carta) o nos ha parecido una ración raquíticamente escasa? ¿Qué hemos hecho en estos casos? Pensemos, ¿qué actitud hemos tomado?: hemos llamado al camarero y le hemos expresado educadamente nuestro malestar o hemos preferido engañarnos a nosotros mismos, auto-convenciéndonos de que tampoco es para tanto. Si hemos elegido esta segunda opción, y sin poder negar que justo a nosotros es difícil poder engañarnos, nos llevamos a casa una sensación de rabia, y sí, además, nos sentimos un poco tontos por no haber sido capaces de decir lo que realmente pensamos. Identifiquemos estas situaciones cuando se nos presenten y…hablemos!
Eso sí, una vez más, mencionar, que también en este caso, no podemos llevar esta premisa al extremo y apostar por decir siempre todo lo que se nos viene a la cabeza. Recordad:
“No hay que decir todo lo que se piensa,
pero sí pensar todo lo que se dice”
Para terminar, os dejo un test que os invito a realizar a cada uno de forma personal para redescubrir vuestra asertividad. ¿Os ha sorprendido el resultado? Pues no te olvides de que tu opinión cuenta, y mucho, y no sólo en esta época electoral.
2 comentarios.:
Mi puntuación a sido del 50%, ;-P debería ser menos asertivo, no?.
La verdad, que al leer el test, me he dicho a mi mismo,en algunas de ellas, "tengo que cambiar..." , "debo hacerlo de otra manera...".
¿Qué opinas?.
Por cierto me ha gustado la nota:
“No hay que decir todo lo que se piensa,
pero sí pensar todo lo que se dice”
Muy cierto.
Gracias.
A veces mal de muchos, consuelo de tontos.
Cuando es conocido que en la mayoría de bares se tima sistemáticamente a los clientes y que la mayoría de éstos acepta la situación, ¿qué hacer al respecto?
Publicar un comentario en la entrada